La responsabilidad de los medios de comunicación ante la llegada de los migrantes afrodescendientes

Se observa que ante este fenómeno la sociedad civil y religiosa está sacando la cara

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Por José Israel Ibarra González *

Los medios de comunicación tienen una responsabilidad transcendental en el manejo informativo sobre la llegada masiva de migrantes haitianos y africanos a Tijuana. Los comunicólogos que trabajan como periodistas deben hacer una reflexión crítica sobre los mensajes que emiten las fuentes para no contribuir a los discursos de odio.

Muchas veces hay intereses personales que llevan al rechazo de seres humanos tan iguales como el resto de las personas que habitamos en esta ciudad. La información que se genera tiene fuentes que en ocasiones alimentan discursos de discriminación, xenofobia y segregación espacial (de los lugares donde trabajan, comen, duermen y se divierten los tijuanenses). Estas fuentes no contribuyen a la integración, tolerancia y convivencia con los nuevos flujos de migrantes internacionales.

La cobertura del fenómeno social puede darse desde cualquiera de los géneros periodísticos: crónica, reportaje, artículo editorial o la noticia diaria, entre otros. También puede abordarse desde cualquier sección: política, económica, social, gubernamental  o policiaca, entre otras.

Desde cualquiera de los ángulos mencionados, los comunicólogos no deben ser el altavoz de estos discursos en contra de las comunidades haitianas y africanas que están atrapadas en Tijuana. La responsabilidad de los periodistas es aportar a una sociedad respetuosa de los derechos humanos de cualquier persona sin importar su nacionalidad.

Todos los días se observa más difícil la entrada de esta comunidad haitiana y africana a los Estados Unidos; el retorno a sus lugares de origen, en pobreza extrema y guerra, respectivamente, nos lleva a pensar que una deportación por parte del Estado Mexicano sería poco menos que un crimen, como sucede en el caso de los hermanos centroamericanos que son expulsados a contextos de grave violencia y donde arriesgan sus vidas.

Existen una probabilidad que esta comunidad de afrodescendientes se quede en la ciudad y los medios de comunicación deben contribuir a que su adaptación sea lo más humana posible. Me queda claro que la sociedad tijuanense es noble, que ha integrado a otros flujos migratorios internos e internacionales de manera exitosa.

El abordaje que debe darse a la atención de este grupo migratorio emergente por parte de los medios de comunicación debe enfocarse a su integración desde los ámbitos legal (permisos  de permanencia / refugio), laboral (empresas que los contraten), social (otorgamiento de educación, salud y vivienda) y cultural (idioma y tradiciones).

Me alegra observar algunos trabajos periodísticos sobre esta integración de la comunidad haitiana y africana, pero lamento mucho ver una serie de memes y notas en los sitios de Internet que publican noticias “de broma” que están alentando a construir un mensaje de discriminación racial entre la sociedad, igual o peor que el empujado por Donald Trump.

José Israel Ibarra González

Se observa que ante este fenómeno la sociedad civil y religiosa está sacando la cara, en tanto, la gubernamental simplemente está perdiendo el control (ninguno de los migrantes debería estar durmiendo en el piso). En el caso de los comunicólogos que ejercen desde los medios también tienen una responsabilidad y hay que hacerla lo mejor posible.

Sobre el autor:

* Maestro en Desarrollo Regional. Doctorante en Estudios de Migración de El Colegio de la Frontera Norte. Vicepresidente de Relaciones y Difusión del Colegio de Comunicólogos de Baja California.

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