Derechos y obligaciones en las redes sociales

El autor es miembro activo del Colegio de comunicólogos, Licenciado en Comunicación en Informática por UABC. Contacto: hugoufierro@gmail.com

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Por Hugo Urrutia

Mucho se habla de cómo es que ha revolucionado el internet y las redes sociales en nuestra manera de comunicarnos e interactuar con nuestro entorno, sin embargo vemos que no solo eso ha cambiado, sino que hasta la manera en que compramos, opinamos sobre algún lugar, la publicidad, y la manera de conocer nuevos amigos.

Ya no estamos hablando de un entorno físico, aunque las acciones de este espacio digital pueden repercutir en nuestra vida “real”, e incluso podemos caer víctimas de delitos informáticos, o puede dar pie a faltas a las leyes que contempla nuestro país para salvaguardar nuestra integridad física y moral.

Cada red social tiene un código de conducta, que cada usuario tiene la responsabilidad de leer y de actualizarse, las cuales tienen por objetivo protegernos ante cualquier falta.

Por ejemplo Facebook tiene la obligación de bloquear cualquier contenido que incite a la pornografía, pedofilia o suplantación de identidad, los usuarios solo debemos reportar el contenido relacionado a esto para que la red social emita una serie de acciones para eliminar el contenido, notificar al usuario responsable o en casos extremos, quitarle el acceso a esa persona.

Pero encontramos acciones que no son solamente delitos que incurren a un código de conducta, sino que ya interfieren con nuestros derechos humanos y civiles. Varias personas afirman que han comprado por Facebook alguna vez, las personas que realizan operaciones mercantiles por medio de esta plataforma, no están pagando impuestos, se ahorran el activo fijo como la renta de un espacio físico, o los servicios básicos de un comercio, y para los compradores es un riesgo, riesgo de caer en un fraude o de que simplemente las personas no le vendan lo que prometen.

Un 80% de las personas encuestadas no sabe a quién recurrir en caso de caer en una estafa de este tipo, y pocos saben que ante Profeco se puede denunciar también como consumidor, lo que hará la institución es contactar con los vendedores y llevar a cabo una audiencia donde lo que se puede lograr es que el consumidor recupere su dinero.

Otro ejemplo que podemos mencionar son los memes, videos y fotografías que se viralizan. El problema aquí es que si hacemos cualquier cosa en público que llame la atención , nos pueden fotografiar o grabar sin nuestro consentimiento, que de acuerdo  a la ley de nuestro país, compartir el contenido no está visualizado como un delito sin embargo con la Declaración de los derechos humanos se establece que el ser humano debe ser respetado en su privacidad o intimidad, e incluso en el artículo 16 de la Constitución Mexicana se establece que nadie debe ser molestado en su persona, familia, vida privada, vivienda, etc. por lo que el el tomar fotografías o videos sin consentimiento de alguien, es completamente ilegal, aquí el problema es que no se contempla ninguna sanción para las personas que lo comparten.

Otros casos muy sonados son las citas por internet, pues muchas personas chatean y acuerdan para verse con una persona y conocerse, lamentablemente mucha gente ha sido secuestrada, abusada sexualmente o asesinada, ya estaríamos hablando de delitos mayores pero que inician en una red social.

Afortunadamente surge la policía cibernética, que trata de prevenir y sancionar los delitos informáticos. Pedofilia, piratería y todos aquellos delitos que no se pueden tratar como si fueran realizados en un entorno físico. Un 60% de las personas encuestadas no está de acuerdo en que los menores de edad utilicen Facebook, ya que son una población altamente vulnerable y que puede caer víctima de personas malintencionadas.

Podemos hablar del bullying cibernético, los mensajes molestos, la pornografía compartida, pero a nuestro país aún le falta explorar esas áreas para poder ver de qué manera se puede hablar de un delito o una sanción. Recordemos que hay una ley de privacidad y acceso a la información, en la cual se contempla nuestro derecho a mantener nuestros datos privados, y no compartir los datos de las demás personas.

Se debe entender el espacio digital como un lugar en potencia donde se pueden también tener derechos, obligaciones, delitos y sanciones aunque estemos frente a una computadora. La población debe tener cuidado de qué es lo que comparte, a quién lo comparte y para qué utiliza la información que lee en las redes sociales.

Una buena idea sería realizar talleres sobre redes sociales, legalidad, derechos y acciones preventivas para todos los usuarios, y así no ser víctimas desinformadas de los alcances que tiene el internet en nuestra vida diaria.

* Héctor Hugo Urrutia es miembro activo del Colegio de comunicólogos, Licenciado en Comunicación en Informática por UABC. Contacto: hugoufierro@gmail.com

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