De comunicólogo a empleado multiuso

Desde la abadía de la comunicación

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Las ofertas de trabajo para los comunicólogos son constantes en el mercado laboral, sin embargo, los empleadores requieren que el contratado desempeñe una función multiuso que resta importancia a la capacidad analítica desarrollada durante la formación universitaria, mezcla los diferentes campos de acción de la disciplina y en consecuencia ofrece un salario injusto.

Reséndiz R. (1991) señala que el comunicólogo es “un simple actor, sujeto a las leyes de la oferta y demanda, impuestas por la sociodinámica de la propia cultura de masas” (p.22). Además explica que es un “ser social que se adiestra en el análisis y la investigación de los procesos-comunicacionales, y que opcionalmente adquiere o desarrolla la facultad para comunicarse con la sociedad mediante los mass media” (Reséndiz R., 1991: p.22).

El propio autor propone dos variables para poder analizar la definición del comunicólogo: la primera, la del sujeto social capaz de analizar e investigar los fenómenos socio-comunicacionales para poder interpretar la realidad; y la segunda, más ligada al hacer, la del actor que busca comunicar esa intepretación de la sociedad mediante los canales de comunicación que ofrecen las disciplinas humanísticas a través del diseño, la pintura, la arquitectura, la fotografía, el cine, etcétera (Reséndiz R., 1991: p.22).

A continuación presento algunas ofertas de empleo para comunicólogos aparecidas en distintos medios; después pondré en la mesa de discusión si la causa de este fenómeno es la necesidad que tiene el mercado de ciertas habilidades por parte de los profesionales de la comunicación o es que las universidades están formando un perfil con estas características; finalmente, propondré algunas acciones que contribuyan a mejorar la calidad de vida de los egresados de las carreras de comunicación de las distintas universidades.

La primera oferta es de un call center en la Ciudad de México. El requisito es que el empleado sea pasante o licenciado en Administración, Mercadotecnia, Comunicación, Pedagogía o Psicología. Y los requisitos que piden son 2 años mínimos de experiencia como supervisor de call center (monitoreo, manejo de personal, retroalimentación a operadores y manejo de objeciones); así como haber participado en campañas de salud. Las funciones son: implementación de nuevas campañas, monitoreo de operadores, elaboración de los reportes de las campañas, resolución de las problemáticas y toma de decisiones. Las habilidades necesarias son liderazgo, seguimiento puntual, atención a clientes, facilidad de palabra, responsabilidad y compromiso, así como soportar trabajo bajo presión. Horario de las 10:00 a.m. a las 19:00 p.m. Y el salario son 15 mil pesos mensuales (3750 pesos por semana).

La segunda oferta es de un grupo inmobiliario en Tijuana. Los requisitos son ser licenciado en Comunicación, licenciado en Diseño Gráfico o ingeniero en Diseño Gráfico. Requieren que la persona tenga excelente ortografía y redacción; habilidades para investigación en las redes sociales, pueda redactar textos e ilustrarlos. Maneje Photoshop, InDesign e Illustrator; conozca de publicidad y marketing. Las actividades a realizar incluyen creación de contenido para Facebook, Google y el sitio Web. Así como apoyo en actividades de comunicación interna, diseño de e-flyers, generación de propuestas creativas para social media, generación de alianzas con empresas, medios e influencers, apoyo a actividades administrativas, manejo de redes sociales, reportes de resultados de campañas online, planeación y mejora de estrategias digitales, seguimiento, análisis y reporte de resultados, así como atención al cliente en línea. Tiempo completo de lunes a sábado. No dice el salario.

La tercera y última oferta es de una universidad en Baja California. El empleo es para un especialista en medios e información y quieren que tenga interés en periodismo, redes sociales y relaciones públicas; que sea creativo, con iniciativa y excelente ortografía. Buscan que tenga licenciatura en Comunicación o área afín. Bilingüe (inglés-español) y experiencia de 2 años. Debe tener como habilidades comunicación efectiva oral y escrita, ser entusiasta, comprometido y con vocación de servicio. Contar con liderazgo y habilidad para el trabajo en equipo colaborativo e intercampus. Sus funciones incluyen apoyar al área de medios, cobertura fotográfica y de información de eventos; creación, redacción y ejecución de contenido escrito, visual, interactivo y editorial para redes sociales, comunicados, discursos, guiones, y publirreportajes. También debe asistir a conferencias de prensa, dar atención a medios y organizar entrevistas, así como encargarse del monitoreo de medios. La jornada es completa y el sueldo es de entre 12 mil y 14 mil pesos por mes.

Aunque solamente ejemplifico con las tres ofertas anteriores, me di a la tarea de observar otros anuncios de organizaciones empleadoras tanto en el centro del país, como en la frontera norte, pero las características no cambian mucho. En el caso de Ciudad de México, lo encontrado en las organizaciones de la sociedad civil es que requieren que el comunicólogo -además de la función multiuso- esté especializado en el área en la que están inmersas: derechos humanos, derechos laborales, derechos de los animales, Etc.; mientras en el norte, la industria maquiladora logra ubicar al comunicólogo dentro del área de Recursos Humanos y sus labores de contacto con los medios de comunicación disminuyen.

En general, en las ofertas laborales se puede identificar que el comunicólogo es visto como un profesionista comodín, que lo mismo puede desempeñar la función que realiza un licenciado en Administración o un licenciado en Diseño Gráfico. Además, las actividades a desempeñar no priorizan la capacidad de análisis, ya que no se identifica que los empleadores busquen a un profesional capaz de diseñar las estrategias de comunicación para alcanzar los fines de la organización con base en el desarrollo científico de la comunicación; simplemente requieren a un ejecutor que lo mismo se desempeñe en el campo de acción de la comunicación organizacional, la comunicación institucional, el área audiovisual, el periodismo y las relaciones públicas, por mencionar algunas. A esta función multiuso también hay que agregarle que cada vez más se piden habilidades de programación informática, propias de la revolución digital que se está viviendo.

Han pasado casi 30 años desde que Reséndiz (1991) publicó su artículo, en el que concluye que tanto los formadores de comunicólogos como las instituciones en las que se desempeñan están obligados a redefinir espacios para orientar la teoría y práctica docente (1991: p.25). No puede negarse que ha habido un gran avance en cuanto a la capacidad de analizar e investigar los fenómenos socio-comunicacionales, las sociedades de conocimiento de la comunicación se han multiplicado; sin embargo, la realidad es que hay un gran grupo de egresados de la carrera que por decisión o circunstancias se desempeñan en la variable más ligada al hacer y donde las definiciones no parecen estar funcionando.

¿Cómo llegamos a este punto? ¿Son los planes de estudio de las universidades la causa de que los empleadores esperen que el comunicólogo vaya y venga entre campos de acción que requieren una especialización? ¿Son las organizaciones las causantes de generar este tipo de empleos al desconocer cómo se definen las áreas de la comunicación? ¿Es la falta de definición de la disciplina la que lleva a que se termine haciendo una mezcla de actividades que la mayoría de veces poco tienen que ver entre sí?

En palabras más directas, existen profesionales de la disciplina que no tienen la posibilidad de crear las estrategias de comunicación para alcanzar los fines de las organizaciones para las que trabajan, solamente ejecutan la creación de productos en diferentes campos de acción y dependen de que no profesionales en la materia decidan. Cambiar la situación no es un camino fácil, pero un primer paso debe ser sentar en la misma mesa de comunicación a las organizaciones del sector público, privado y civil, junto con los formadores de los comunicólogos, para provocar que los empleos tengan un balance entre las necesidades del sector laboral y las capacidades desarrolladas por los universitarios, reconociendo el valor de los comunicólogos.


*El autor es presidente electo del Colegio de Comunicólogos de Baja California. Profesor de Teoría y Práctica del Periodismo e Investigación Cuantitativa de la Comunicación en la Universidad Iberoamericana Tijuana. Tiene un doctorado en Estudios de Migración y es investigador en la Consultoría Continente Móvil.

Bibliografía

Reséndiz R., R. (1991). El espacio creativo del comunicólogo. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, 21-25.

 

 

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